Clima extremo: Las amenazas y riesgos de eventos meteorológicos cada vez más intensos
Desde la alerta por fuertes vientos y trombas marinas en La Araucanía hasta la llegada de un intenso río atmosférico que afectará a gran parte del país, esta semana Chile enfrentará una nueva sucesión de fenómenos meteorológicos extremos. Con esto, se vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿está preparado Chile para enfrentar un clima donde las lluvias intensas, los incendios y los eventos extremos serán cada vez más frecuentes?
La llegada de un intenso río atmosférico que dejará abundantes precipitaciones entre Atacama y Biobío, junto con fuertes vientos pronosticados para el sur del país, marcará esta semana el primer gran sistema frontal que enfrentará Chile desde que la Dirección Meteorológica confirmó el establecimiento de condiciones de El Niño en el Pacífico ecuatorial en pasado 1 de julio. Si bien ningún fenómeno meteorológico puede atribuirse exclusivamente a este evento climático, especialistas coinciden en que su presencia favorece un escenario con mayores probabilidades de precipitaciones intensas durante el invierno y la primavera.
Aunque los ríos atmosféricos forman parte de la dinámica natural del clima, la comunidad científica advierte que hoy se desarrollan en un planeta más cálido, donde la atmósfera contiene mayor cantidad de energía y vapor de agua. Esa combinación puede favorecer precipitaciones mucho más intensas y aumentar el riesgo de inundaciones, remociones en masa y otros impactos sobre las personas y la infraestructura.
«Este sistema frontal es un ejemplo de cómo distintos factores pueden coincidir y aumentar el riesgo para las personas. El Niño puede favorecer un invierno más lluvioso en Chile, pero además estamos viviendo una crisis climática que está cargando de más energía a la atmósfera. Esa combinación hace que eventos como este puedan ser más intensos y tener consecuencias más severas para las comunidades y los territorios. No hablamos de fenómenos aislados, sino de un sistema climático que está cambiando y que cada vez cuesta más pronosticarlo», explica Silvana Espinosa, experta en Clima y Ecosistemas de Greenpeace.
La importancia de la adaptación climática en Chile
Sobre los efectos que podría tener El Niño en Chile y el escenario que enfrenta actualmente el país, el geógrafo y académico de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo (FAU) de la Universidad de Chile, Pablo Sarricolea, advierte que “se espera más lluvia este segundo semestre que en años normales, lo q,ue de acuerdo con los mod,elos podría ocurrir desde julio en adelante».
Considerando aquello, el académico recomienda prepararse para la ocurrencia de lluvias en cotas más altas, un fenómeno que en años recientes ha provocado deslizamientos, crecidas de caudales e inundaciones, especialmente en la zona central del país. A la vez, resultará clave prepararse para una primavera con algo de lluvias (que afectarán la agricultura) y un verano con olas de calor.
Pamela Smith, también académica de la FAU, plantea que la experiencia de los últimos años permite fortalecer la adaptación frente a eventos extremos mediante medidas como la limpieza de drenajes y cauces, la protección de infraestructura crítica, la identificación de zonas vulnerables y la incorporación de Soluciones Basadas en la Naturaleza y Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible en la planificación territorial.
“Muchas de estas estrategias (y otras) están siendo consideradas en instrumentos a escala nacional, regional y comunal en nuestro país, a través de planes de adaptación y acción climática, y planes de reducción de riesgo de desastres, que se encuentran en el marco de la implementación de la Ley Marco de Cambio Climático y la Ley de Reducción del Riesgo de Desastres. Estos eventos nos recuerdan la importancia de seguir fortaleciendo la formulación e implementación de estos instrumentos, ya que sus acciones impactan de manera significativa el bienestar y calidad de vida de nuestros habitantes”, sostiene Smith, a la vez que añade que es fundamental lograr avanzar en integrar sinérgicamente la gestión del riesgo de desastres con la adaptación climática sectorial a las diferentes escalas y sectores.
Las recomendaciones de los especialistas apuntan en la misma dirección: prepararse ya no puede ser una tarea reactiva, sino una política pública permanente. En ese contexto, Espinosa advierte que ya no basta con responder cada vez que se anuncia un sistema frontal. “El país necesita una estrategia clara para enfrentar un clima que está cambiando y, lamentablemente, esto no parece ser una prioridad para la actual administración”, asegura la vocera.
A su juicio, mientras el Ejecutivo ha impulsado diversas políticas para enfrentar el crimen organizado o fortalecer la economía -ambas materias fundamentales para el país-, no se observa el mismo nivel de urgencia para avanzar en una estrategia de seguridad climática; pese a que proteger a las personas y fortalecer la capacidad de respuesta del país debería convertirse en una prioridad de Estado, sobre todo en un escenario de eventos meteorológicos cada vez más intensos y frecuentes.
“Cada invierno nos cuestionamos si habrá suficientes cuadrillas, si se cortarán los servicios básicos o si los ríos se desbordarán, mientras que en verano nos preguntamos qué ciudad o pueblo arderá con los incendios forestales. Pero casi nunca discutimos cuál es el plan del país para enfrentar una realidad donde estos eventos ya no son excepcionales. ¿Cómo se está preparando Chile? ¿Estamos invirtiendo lo suficiente para adaptar nuestras ciudades, proteger la infraestructura crítica y reducir los riesgos para las comunidades? Esa conversación debería ser tan prioritaria como cualquier debate sobre delincuencia o desarrollo económico, ya que esta también es una discusión sobre seguridad, infraestructura crítica y calidad de vida”, concluye.